El glifosato es un herbicida que levanta pasiones, tanto a favor como en contra, entre agricultores, ecologistas y gobiernos. Seguro que has oído hablar de él, pero ¿qué es exactamente el glifosato y por qué genera tanto debate? Vamos a desglosar lo esencial para entender este tema de forma sencilla y cercana, ¡que no cunda el pánico!
¿Qué es el glifosato y por qué es tan controvertido?
El glifosato es uno de los herbicidas más utilizados en el mundo, es una sustancia química diseñada para eliminar todo tipo de malas hierbas (esas plantas que no queremos ver crecer en nuestros cultivos). La popularidad del glifosato se disparó a partir de los años 70, cuando Monsanto (ahora Bayer) lo patentó bajo la marca “Roundup”. Es un herbicida que actúa bloqueando una enzima esencial para el crecimiento de las plantas, lo que hace que las malas hierbas mueran totalmente en cuestión de días tras ser pulverizadas.
Hasta aquí todo parece genial, ¿verdad? Pero la controversia surge por las preocupaciones sobre sus efectos en la salud humana y el medio ambiente.
En 2015, la Organización Mundial de la Salud (OMS) clasificó el glifosato como “probablemente cancerígeno para los seres humanos”. Esto fue un bombazo y encendió el debate sobre si deberíamos seguir usándolo. Mientras algunos estudios muestran que no representa un riesgo significativo si se usa adecuadamente, otros piden precaución por sus posibles efectos dañinos a largo plazo.

Normativa vigente sobre el uso del glifosato en España
El uso del glifosato en España está regulado por normativas tanto a nivel nacional como de la Unión Europea. En la actualidad, el glifosato no está prohibido en España pero sí está sujeto a controles estrictos.
Aquí es donde la cosa se pone interesante. En España, como en el resto de la Unión Europea, el glifosato está autorizado… por ahora. Su uso está regulado por el Reglamento de Ejecución (UE) 2017/2324 de la Comisión Europea, que le dio el visto bueno hasta el 15 de diciembre de 2022. Pero ojo, que la cosa no acaba ahí.
En 2022, la UE decidió darle una prórroga de un año al glifosato, extendiendo su autorización hasta el 15 de diciembre de 2023. Y como si fuera una serie de Netflix, ¡nos han dejado con más suspense!
En 2023 la Comisión Europea propuso renovar la aprobación por 10 años más, pero con algunas restricciones nuevas. Esta propuesta está siendo evaluada y se espera una decisión final para finales de 2024.
En España, el Real Decreto 1311/2012 establece las condiciones para la utilización sostenible de productos fitosanitarios (entre los que se incluye el glifosato), y el glifosato solo puede aplicarse en determinadas condiciones. Hay restricciones sobre dónde y cuándo puede utilizarse (por ejemplo, está prohibido su uso en áreas urbanas o cerca de cursos de agua) y siempre con la obligación de cumplir con las medidas de seguridad correspondientes.
¿Está realmente prohibido el glifosato en España?

No, el glifosato no está prohibido en España. Sin embargo, aunque no exista una prohibición a nivel nacional, sí hay zonas donde se ha optado por dejar de utilizarlo, jardines públicos, cunetas de carreteras y en otras áreas específicas.
Además, cada vez más países están evaluando medidas para limitar o prohibir su uso debido a la presión pública y a los estudios que sugieren un posible riesgo para la salud y el medio ambiente. Francia, por ejemplo, está caminando hacia la eliminación del glifosato en sus cultivos, lo que ha generado un debate similar en España.
Las mejores alternativas al glifosato para el control de malas hierbas

Aquí es donde la cosa se complica un poco para los agricultores. El glifosato es barato, eficaz y fácil de aplicar. Las alternativas, aunque existen, no siempre son igual de efectivas o económicas. Algunas opciones incluyen:
- Herbicidas biológicos: Se están desarrollando productos a base de sustancias naturales como el vinagre, aceites esenciales y otros extractos vegetales. Estos son menos agresivos para el medio ambiente, pero son más caros, mucho menos eficaces y requieren aplicaciones más frecuentes.
- Métodos mecánicos: El uso de maquinaria para eliminar las malas hierbas sigue siendo una opción viable, aunque más costosa y trabajosa.
- Rotación de cultivos y manejo ecológico: Este método se basa en técnicas agronómicas que reducen la aparición de malas hierbas sin necesidad de químicos. La agricultura ecológica suele apostar por estos métodos.
- Cultivos de cobertura: Plantar especies que compitan con las malas hierbas. Es un método controvertido.
- Acolchado o mulching: Cubrir el suelo con plásticos ecológicos y compostables para evitar que crezcan las malas hierbas. La agricultura ecológica también suele apostar por estos métodos.
El reto es encontrar una alternativa que sea sostenible económicamente para los agricultores, que ya de por sí enfrentan bastantes desafíos.
Impacto ambiental del uso de glifosato

El glifosato no solo genera debate por su posible impacto en la salud humana, sino también por sus efectos en el medio ambiente. Los estudios muestran que, aunque es menos tóxico para los animales y seres humanos que otros herbicidas más antiguos, puede tener un impacto significativo en la biodiversidad.
- Suelo y agua: El glifosato puede acumularse en el suelo y, aunque se degrada con relativa rapidez, existe el riesgo de que sus residuos lleguen a fuentes de agua cercanas. Esto preocupa sobre todo en zonas donde se practica agricultura intensiva.
- Impacto en insectos y plantas: Al eliminar todas las plantas en su camino, también se reduce la biodiversidad de insectos, incluyendo abejas y otros polinizadores esenciales para los ecosistemas agrícolas. En los cultivos que dependen de polinizadores, la pérdida de estas especies puede tener efectos negativos.
- Alterar los microorganismos del suelo, que son como los habitantes invisibles que mantienen la tierra sana.
- Contribuir a la aparición de «supermalezas» resistentes.
Opiniones y estudios sobre el uso del glifosato en la agricultura

¿Qué dicen los expertos? Como en un partido de fútbol, hay opiniones para todos los gustos:
En el mundo agrícola
Muchos lo ven como una herramienta indispensable para mantener los cultivos libres de malas hierbas y seguir siendo competitivos. Argumentan que sin él, la producción sería más costosa y complicada, afectando los precios de los alimentos. ¡Esto no es un argumento sino una realidad palpable!
Por otro lado, los ecologistas y grupos de consumidores
Ellos piden precaución o su prohibición total. Alegan que no podemos seguir dependiendo de productos que podrían tener efectos adversos a largo plazo en la salud humana y en los ecosistemas. Algunas organizaciones sugieren que es mejor ir sustituyéndolo poco a poco por métodos más sostenibles, mientras que otros exigen su prohibición inmediata.
¿Y qué dicen los estudios?
No hay consenso absoluto. Mientras algunos informes, como los patrocinados por la industria, afirman que el glifosato no presenta un riesgo significativo cuando se utiliza correctamente, otros estudios independientes señalan posibles vínculos con enfermedades como el cáncer y daños al medio ambiente. Por ello, la Unión Europea está llevando a cabo revisiones periódicas para determinar si debe seguir permitiéndose o no.
Y es que sucede también que es un producto que genera grandes ingresos. Hay muchos intereses comerciales tanto en el mundo agrícola que es quien lo usa como en las grandes corporaciones químicas que son quienes lo fabrican y distribuyen. ¡La pela es la pela!
El glifosfato: Un tema que no deja de ser concluyente

El tema del glifosato es complejo y está lejos de resolverse. Mientras sigue siendo un aliado fundamental para muchos agricultores en España y el mundo, las preocupaciones sobre sus posibles efectos negativos no han desaparecido. El debate sobre su regulación está en marcha, y probablemente veremos más cambios en los próximos años.
El gran reto es encontrar un equilibrio entre las necesidades agrícolas, la salud pública y la protección del medio ambiente. ¿Será posible encontrar una alternativa que contente a todos? Solo el tiempo lo dirá, pero mientras tanto, el glifosato sigue siendo protagonista en el campo y en los despachos de los reguladores.
Y tú, ¿qué opinas sobre el uso del glifosato? ¿Crees que deberíamos buscar alternativas o seguir usándolo?
El debate está servido, ¡y está más interesante que el final de una telenovela! El uso de glifosato en España requiere cumplir con una normativa muy específica. Déjanos tu opinión en comentarios.
Si necesitas obtener más información y formarte adecuadamente en el uso de este tipo de herbicidas, te recomendamos realizar nuestros cursos de fitosanitarios, homologados y válidos en todo el territorio nacional.